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La Carrascosa (Ludiente)

……….Se trata de la Vereda del paso del Capucho, al decir del Catastro. Una más entre decenas de vías pecuarias, cañadas, veredas, azagadores, cordeles, pasos… que recorren el término municipal de Ludiente, aquí a su paso por la partida de La Carrascosa antes de encaramarse ladera arriba hasta La Casilla, donde conecta con el Cordel del paso de La Granella  al Barranco Manzano. No hay más que seguir los muros. Salid desde Giraba de Arriba por la vereda citada y os acercáis a La Granella o a El Jaqués o a La Morilla. Kilómetros de muros en piedra seca, con o sin coronación en rastrillo, os acompañarán imperturbables dondequiera que os dirijáis.

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Cordel del paso de La Granella al Barranco Manzano a la altura de Los Cubos de Royo

……….Paredador, así se llaman los especialistas dedicados al paciente y esforzado oficio de los muros de piedra seca.  Muros con sus desagües, sus conejeras, sus diferentes coronaciones y disposición de la piedra,… sus distintas tipologías en suma. Pero no sólo muros… La construcción en piedra seca abarca mucho más.

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………Kilómetros de muros…

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Barranco Hondo desde la Masía de Gasque

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……….y más muros, pero también “toneladas” de otras construcciones, pequeños refugios, casetos, aljibes, callejas y muretes delimitadores de caminos empedrados, abancalamientos, cobijos insertados en bancales,…toda suerte de utilidades posibles dadas a la piedra sin argamasa.

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Cañada Real de Aragón a lo largo de la línea-límite municipal oriental de Ludiente.

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……….Se trata de… no tanto de la técnica constructiva,… que también tiene su miga,…

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Aljibe de La Cervera
© Enrique Ruiz

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sino de la creación de un paisaje. El paisaje de la piedra en seco: gestación de una obra de arte anónima. Así se llama la presentación que supongo debió ilustrar el Seminario que se ofrece a continuación con tres años de retraso. Su autor, un viejo conocido de nuestros lectores: Javier Soriano de la UJI de Castelló. Su artículo sobre el patrimonio rural iletrado no tiene desperdicio y a su amparo se publicaron aquí “Patrimonio rural iletrado en Ludiente (1). Bodegas” y “Patrimonio rural iletrado en Ludiente (2).  Empedrados.”

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© Jaime Soriano Martí

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……….Debió ser muy interesante.

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……….Julio,  28 de febrero de 2013.

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          A la espera de eventuales colaboraciones de los lectores de este blog, continuo por mi cuenta (y riesgo), sin orden preestablecido ni periodicidad determinada, la serie que, hace unas pocas semanas, iniciamos con La Masía de La Fuente La Higuera, aunque vuelvo a reiterar lo ya referido en dicha entrada y es que, fotografías y mapas aparte, poca es la información relevante que, por puro desconocimiento, puedo aportar sobre la inmensa mayoría de las muchas masías que contiene el término municipal de Ludiente. Por información relevante entiéndase cuestiones del siguiente tenor: quiénes la habitaban (qué familia o número de familias moraban en ellas), fuente de la que se surtían de agua potable, qué -y en qué cantidades- se cultivaba en los campos adyacentes, sí disponía de huerta o no y en su caso la balsa o acequia que la regaba, distancia al colegio, hechos o anécdotas remarcables acaecidos en ella, etc., etc. Datos todos ellos que, de ser conocidos por alguno de vosotros, espero y ruego tengáis a bien compartir con el resto de lectores mediante los oportunos comentarios a pie de página. (-unas palabritas, por Dios-).

 

        

          La Masía del Cabezo se ubica en lo alto, prácticamente en la cima, de un cerro, un “cabezo”, bien próximo al pueblo, al oeste del mismo. En sus cercanías, a poco más de kilómetro y medio y prácticamente a la misma altura, encontramos la masía de Benachera, desde donde se accede con facilidad. Su privilegiada situación geográfica, a caballo entre el río Villahermosa y la Rambla Santana, le confiere una belleza singular por cuanto desde ella se disfrutan unas estupendas vistas panorámicas a elegir entre los cuatro puntos cardinales. Por el contrario, esta misma localización, ideal para aficionados a la astronomía, le confiere un marcado carácter por su extrema exposición a fenómenos meteorológicos adversos como fuertes vientos, rayos y tormentas y una poderosa insolación. Sin embargo, la casa principal se apoya en un talud, de manera que, con las dos edificaciones anejas, consigue crear un agradable “patio”, aún no siéndolo, a buen resguardo de los elementos y donde solazarse antes de la caída del sol es, indubitadamente, exquisito placer de dioses. El suelo muy pobre, casi desnudo, con grandes extensiones en las que aflora la roca viva, apenas si permite la proliferación de enebros y sabinas, aunque el invasivo pinar no anda lejos y, en cualquier caso, en las inmediaciones de la masía, apenas unos pequeños bancales estrechos y pedregosos al norte y oeste de la masía en su día admitirían sin duda algún cultivo de secano, pero su escasa producción, supongo, obligaría a los vecinos de la masía a trabajar y cultivar otras fincas más alejadas. De huerta, en tales condiciones, ni hablar.

 

Escala 1 : 6.000

 

          ¿Cómo llegar a la Masía del Cabezo? Pues bien,…  imprimibles en un A4, -un folio, vamos-, arriba y debajo de estas mismas líneas tenéis a vuestro alcance dos mapas, a escala 1:6.000 ambos, que para la ocasión, y con la remuneración habitual, he confeccionado con el objeto de facilitar su posible visita. Visita que, no hace falta recordar, –pero lo haré-, debe ser absolutamente respetuosa con dejar escrupulosamente todo en el mismo estado en que lo encontremos, sin olvidar llevarnos cualquier basura por minúscula que la consideremos.

          La Masía del Cabezo pilla a trasmano en el camino de Ludiente a Benachera por la Cueva Negra, es decir, por el tradicional camino de herradura que, desde el pueblo hasta la masada, tantas generaciones de masoveros y sus bestias y avíos han transitado. En los mapas no se plasma el mencionado camino en su totalidad, sino sólo un tramo, el necesario para iniciar la andadura en la ermita de Santa Rosa de Lima y, manteniendo la altura, seguir la pista forestal, actualmente cementada, para apenas a unos 200 m. dejarla a la derecha, poco antes de una curva y continuar “intuitivamente” por donde mejor se pueda el camino que, aferrado fielmente a la cresta de la sierra (-“del Pozo”, según algunos mapas-) nos conducirá hasta la misma Masía del Cabezo. Los más valientes ascenderán desde Ludiente por la senda (-en proceso de recuperación en mi última visita, hará de esto como año y medio-) y alcanzada la cresta se unirán a la vía antes referida.

          Sin duda, algún otro camino o bajador conectaba nuestra masía con la cercana masía de La Crebá. Puedo intuir por dónde aproximadamente iría, pero no lo he hecho nunca. Otros vecinos de la masía serían los que habitaban Los Vidales.

 

Escala 1 : 6.000. Equidistancia curvas de nivel: 10 m.

 

          La casa principal se conserva todavía en relativo buen estado si la comparamos con otras muchas del término, debido a que fue, según me aseguró Francisco de juanotes, una de las masías que más tarde en el tiempo se despobló. Indicio de ello podría ser la “moderna” canal que recogía las aguas del tejado para su posterior uso, elemento que no es en absoluto habitual en nuestras masías tradicionales. Para eso, a falta de manantial o fuente, estaban los aljibes, construidos en piedra seca, como por ejemplo el existente y en buen estado de conservación de La Cervera. (-véase el aljibe en una foto reciente tomada por Enrique Ruiz el pasado mes de abril-)

          Creo recordar que contaba con su horno adosado ( –en la fotografía del encabezamiento se puede ver en la pared norte de la vivienda visible. ¿O será una fresquera?– ). La caída de la argamasa que la lucía permite apreciar un buen trabajo de mampostería, esos arcos de descarga tan típicos de la zona, la “cremallera” de las esquinas,… Donde pervive su blanco encalado, contrasta con el azulete “bereber” que iluminaba su interior.

 

 

          En fin… el que quiera ver más fotos siempre tiene a su disposición esta presentación de diapositivas.

          Confesaré que no habré estado allí más de dos-tres ocasiones, pero os puedo asegurar que… ¡me la compraría!

         

          [-Acabo de decidir que éste será el leitmotiv, el estribillo, de la serie “Masías”: “me la compro”, conjugado hasta la saciedad. ¡Que le pregunten al amigo Albert, si no lo ha oído mil veces, en nuestras escapadas!-]

 

          Julio 6 de mayo de 2012.

 

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