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Posts Tagged ‘Lucena del Cid’

 

……….El amigo Goterris, es decir, Xavier, me hizo llegar hace unos meses dos interesantes documentos (-bueno una serie de ficheros de imagen que he refundido en dos archivos pdf -) que nos ilustran sobre determinados aspectos de la vida de Ludiente en el pasado siglo. Innecesario resulta aquí agradecer encarecidamente la colaboración de Xavier en particular y la de todas aquellas personas en general que se han animado (-y nuestro deseo es que sean muchas más los que se tomen la molestia de hacerlo y compartan con nosotros su “ludienfilia-) a remitirnos cualquier información, imagen o texto que haga referencia al pueblo o sus alrededores.

……….De la supongo nutrida biblioteca familiar ha entresacado Xavier, en primer lugar, una Geografía de la provincia de Castellón de la Plana del año 1957 y de ella nos facilita un curioso mapa provincial de comunicaciones básicamente (ferrocarriles, carreteras y caminos vecinales), aunque también aparecen delimitados los términos municipales (-el de Ludiente bastante deformado, por cierto-). En él no aparece la carretera del Castillo de Villamalefa a Ludiente pese a estar ya en funcionamiento desde los años 30 (según convinieron los “comentaristas” de Ludiente, 1927), pero sí el esbozo del inicio de la carretera de Argelita a Ludiente a partir del puente de la ya “oficializada” carretera que unía y une Argelita con Lucena.

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……….Del estado de las “carreteras” (-algunas de ellas hoy en día pasarían a catalogarse como pista forestal-) tres decenios antes nos dan un indicio los horarios de “omnibus” (autobuses) que aparecen en el segundo documento, de mayor enjundia, que nos ha remitido Xavier: una selección de hojas del Anuario-Guía de la provincia de Castellón del año 1929, en concreto, las correspondientes a los itinerarios y horarios de los autobuses de la provincia para ese año, un curioso texto dedicado a Argelita, así como las páginas que se dedican específicamente a Ludiente.

……….Dos eran las posibles vías de comunicación por carretera que podían utilizarse para acercarse lo más posible en autobús a Ludiente en ese año 1929: o por El Castillo de Villamalefa utilizando el itinerario nº 12 Cortes-Lucena-Castellón o bien por Argelita con el servicio de Antonio Fusió (sic) [-será una errata de ‘Furió’-] si optábamos por el itinerario nº 21 Argelita-Castellón. El primero de ellos salía de Castellón a las 10:00 h y llegaba al Castillo a las 14:54 h. ¡Casi cinco horas de duración para hacer el trayecto!, incluyendo supongo largas paradas en cada población, porque en sentido inverso salía del Castillo a las 12:00 h. y llegaba a Castellón a las 15:25 h, es decir, “sólo” invertía tres horas y media en realizar ese recorrido. Únicamente dos horas y cuarto habían de pasar en el bus los que salían de Castellón a las 16:00 h. para llegar a Argelita a las 18:15 h.

……….El texto que hace referencia a Argelita se titula “El pasado y porvenir del pueblo de Argelita. La bendición de las banderas de su Ayuntamiento y Somatén” y viene acompañado de tres fotografías de la época, al tiempo que se celebra la apertura de la carretera que incorporaba el pueblo al resto de vías de tránsito entonces existentes, con reiteradas alabanzas a las bondades del pueblo y de sus gentes (incluido su alcalde) , de paso que relata, con ocasión de los festejos organizados, la bendición de la bandera de ayuntamiento y la del somatén local. Del somatén, de triste recuerdo, facilito este vínculo para los curiosos que desconozcan su pasada existencia y funciones en nuestra historia.

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……….En las dos páginas dedicadas a Ludiente, tras una breve descripción histórico-geográfica, sin olvidar su producción agrícola-ganadera, fiestas y templos, se relacionan los nombres y apellidos no sólo de alcalde, tenientes de alcalde y concejales, además del secretario, ejerciendo el cargo en aquel año 1929, sino los titulares de algunas profesiones destacadas como el médico, el párroco, los tres integrantes del juzgado municipal (juez, fiscal y secretario), maestros, carniceros (-¡dos carnicerías!-), productores de harina (otros dos), herrero, el propietario del estanco, así como la explotación de la única industria de la época, la Central Eléctrica de Eloy Tomás Gil, “que da fluido a la población” y que no es otro sino el abuelo del actual propietario de la casa del Molino de Arriba o Molino Nuevo. Para otros servicios como telégrafo, farmacéutico o veterinario habían de dirigirse los ludientinos a Lucena o para coger el autobús a Castellón ir al Castillo o a Argelita, como antes se ha referido. El puesto de la Guardia Civil más cercano se hallaba (y así fue hasta no hace muchos años) en Argelita. El que se mencione separadamente ‘maestro’ y ‘maestra’ obedece probablemente a la existencia entonces en el pueblo de dos escuelas segregadas por sexo. ¡Cuánta infancia debía haber entonces, si la comparamos con la actual pirámide (invertida) de población! ¡Si a duras penas sobrevive temporalmente la escuela!

……….De mi cosecha añadiré que el “molino de luz” funcionó hasta casi los 60 del pasado siglo por lo menos. Prueba de ello es la siguiente fotografía de un recibo de la luz de 1959. ¡Se cobraba 4 pesetas “por bombilla” y sólo funcionaba por las noches, cuando no trabajaba el molino harinero.

   

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……….Preguntadle a vuestros abuelos. Quizás recuerden o reconozcan los nombres de más de uno de los relacionados en el anuario.

………..Gràcies, Xavier.

……….Julio, 8 de octubre de 2012.

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          15.464.340 habitantes repartidos en 48.220 localidades de más de 12 habitantes. Esa era la población y el número de localidades que tenía España el 21 de mayo de 1857 según el Censo y el Nomenclátor que se publicó en 1858. ¿Y Ludiente? …

          Pues estos: 

un total de 1.352 habitantes repartidos en 326 “cédulas” (léase “casas”) entre Ludiente, Giraba, otras 24 masías y 2 molinos.

          Si reparamos en que Pascual Madoz en su Diccionario de 1845, con apenas 12 años de diferencia, cifraba la población de Ludiente en 509 almas, salta a la vista la enorme disparidad de los datos. Si Madoz incluía las masías, el incremento a 1.352 habitantes resulta poco o nada creíble. Si por el contrario se refería sólo al pueblo aún así resulta un excesivo aumento poblacional a 887 vecinos en tan breve lapso, más teniendo en cuenta los estragos provocados por los dos años de cólera-morbo previos a la realización del Censo y Nomenclator de 1858, guerras carlistas aparte. Sirva este comentario para poner en razonable duda la veracidad estadística de los datos de Pascual Madoz.

            Y si atribuyo mayor exactitud al recuento de 1857 es porque, antes de él, no se había realizado ninguno con la pretensión de rigor estadístico que guió la elaboración de éste. Así, con anterioridad a esta fecha se contaban como mucho las edificaciones, extrapolando el dato demográfico con una simple multiplicación. Me explico: un número determinado de casas habitadas multiplicado por una supuesta media de habitantes por casa nos daba el total de habitantes. El análisis de la “exposición de motivos” –así se llama ahora a los preámbulos que anteceden al articulado de las leyes- del Real Decreto de 30 de septiembre de 1858, que ordenó la publicación del nomenclátor y del censo elaborado un año antes, resulta muy interesante en este sentido.

            Dicho texto, cuya lectura os recomiendo y que por cierto va encabezado por un sonoro y expresivo ‘Señora’ –la señora en cuestión no es otra sino Isabel II, afirma -y transcribo tal cual- : “Cuando resolvió la Comisión –se refiere a la Comisión de Estadística general presidida por Leopoldo O’Donnell, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros de la época- no admitir otro criterio para conocer la población que el contarla, ni otra manera de cerciorarse de la extensión del territorio que el medirlo, no hizo mas que seguir los consejos de la razón, confirmados por la experiencia. El estudiar un hecho numérico y luego generalizarlo por medio de una multiplicacion , aun cuando se presuman ó divisen analogías, es un procedimiento hipotético que debe conducir al error; y el partir de datos accesorios, oblicuos y no siempre averiguados, para hacer suputaciones y cálculos en ramos hetereogénos ó inconexos, con pretensiones de seguridad, es llevar el método inductivo y conjetural muy abajo por la pendiente del descrédito. La Comisión no podia emplear mas que el método natural y expositivo, que sin salir del órden experimental, cuenta y mide, suma y resta, el mas largo, el mas penoso de todos, pero tambien el único seguro.”

          No obstante ser conscientes de que, “no basta ciertamente en un Censo el consignar la suma aritmética á que asciende la población, sino que importa clasificar las partes distintas que constituyen esta masa, señalar sus recíprocas relaciones, determinar sus movimiento, y seguir las vicisitudes de su renovacion sucesiva en sentidos de auge ó decadencia.”, por razones prácticas se renuncia a la clasificación de los habitantes según sus profesiones y ocupaciones, así como “de apurar el domicilio legal de cada uno de los habitantes” y otras muchas simplificaciones. Aún así, la ristra de “disculpas” y “buenas intenciones” declaradas en el texto y en el ulterior decreto evidencia el afán modernizador de un país que arrastraba un pesado lastre histórico de retraso generalizado respecto a otras naciones europeas: así se establece la repetición del empadronamiento en el año de 1860 (art.3), esta vez “con inclusión de los de las provincias de América y Oceania é Islas del Golfo de Guinéa”, así como su repetición cada cinco años y la creación del Registro Civil, “para que constantemente señale la alta y baja, ó sea el movimiento de la poblacion” (art.5).

          Llama también la atención la relación que se establece entre número de habitantes y –supuesto- desarrollo de un país (“el censo…indicador fiel del primer elemento de la fuerza, riqueza, y poderío de la nacion española”.) y otras “curiosidades”, como la prolija descripción de la metodología utilizada o las muchas dificultades con que se encontró el proyecto (“…y en la clase de las medianas es donde recaen mayores sospechas de casos de ocultacion intencional y maliciosa, porque el interés les avisa y recuerda que al crecimiento sigue la elevacion de categoría, con aumento de cuotas en el pago de ciertos impuestos y cargas.”), pero… no quiero extenderme más en el tema. El que lo desee puede echarle un vistazo a continuación:

Nomenclátor 1858

          El archivo se lo descargó con paciencia infinita (-más de un mes-) mi cuñado Carlos desde la Biblioteca de Derecho y Ciencias del Trabajo, perteneciente a ambas facultades de la Universidad de Sevilla y me lo pasó hace un par de meses aproximadamente. En el que os presento he dejado exclusivamente las veintidós páginas referidas a la provincia de Castellón, y no las más de mil de las que consta, además del texto antes comentado y el real decreto, junto con el resumen y clasificación de las poblaciones del Estado. Cada provincia esta subdivida por partidos judiciales y ya sabemos que Ludiente pertenece al de Lucena del Cid. En el podéis ver la población en esa fecha de todas y cada una de las localidades de la provincia y al final un resumen de los totales provinciales. Ahora bien, el que tenga la curiosidad de mirar cualquier otra población española no se quedará con las ganas: finalmente encontré otro vínculo, que permite su descarga con menor peso (60 MB) y sin tener que esperar ¡un mes!

          Quizás os sorprenda saber que Ludiente contaba con mayor población que, por ejemplo, Esplugas del Llobregat (784 hab.),  San Adrián del Besos (332 hab.) o Santa Coloma de Gramanet (1.304 hab.)), por citar algunas que en 2010 contaban con 46.649, 34.104 y 120.060 habitantes respectivamente, o que Lucena del Cid (3.155 hab.) tenía más vecinos que Hospitalet del Llobregat (3.072 hab.), que hoy (2010) tiene nada menos que 258.642 habitantes, bastantes más que Castellón de la Plana (180.690 hab.). Evidentemente la deriva demográfica de Ludiente ha sido muy diferente.

          Mayor asombro me causó el siguiente dato: Todos los partidos judiciales de la provincia de Castellón contaban con un número similar de habitantes: entre dos y tres decenas de miles de habitantes aproximadamente. Es decir, si el partido de Castellón de la Plana contaba con 36.267 habitantes, el siguiente en importancia no era otro que…el  de Lucena con 31.494 habitantes. La pequeña diferencia nos indica la homogénea distribución demográfica de un país de marcado carácter rural, carácter que todavía conservaría por muchos años más, así como la gran importancia de la población dispersa o diseminada en nuestra comarca en contraposición a la concentrada típica de otras. Efectivamente… si, por ejemplo, el partido judicial de Vinaroz sólo contaba con un total de 11 pueblos, aldeas, caseríos y demás lugares, en donde se concentraba un total de 26.243 habitantes, en el partido de Lucena se contabilizan nada menos que 95 poblaciones, y eso sin contar las innumerables masías habitadas por unos pocos vecinos, que daban cobijo a una población sólo ligeramente superior.

           Por cierto, antes citaba las guerras carlistas, que por aquí se sufrieron con especial virulencia, y aprovecho la ocasión para mencionar que, el señor O`Donnell, de familia de origen irlandés, venció al general Cabrera, conocido como “El Tigre del Maestrazgo”, destacado líder carlista, en Lucena del Cid en 1839, a resultas de lo cual se le concedió el título de conde de Lucena y ascendido a teniente general. Pues sí,…aquí al lado. Yo me acabo de enterar y creo que fue Cabrera  el que demolió hasta los cimientos la fortaleza del Castillo de Villamalefa. 

          Pero hablando de Lucena, y además viene a colación, no puedo evitar transcribir lo que dice la Wikipedia, respecto a Lucena en el apartado Toponimia:

         “… De hecho, en el primer censo de población español, el de 1857, figura sólo como “Lucena”. Fue a raíz de este censo cuando se percataron de la existencia de muchas poblaciones españolas con el mismo nombre –como es el caso de Lucena si le castellanizamos el nombre, ya que hay cuatro “Lucenas” españolas-, de manera que se creó una comisión para solucionar el problema buscando “apellidos” para diferenciarlas. Así, en 1863, apareció, fruto del trabajo de la “Comisión General de Estadística del Reino”, un monumental nomenclátor ( -a ver si alguien lo consigue-) donde aparece, por primera vez el nombre de “Lucena del Cid”….”

          Para acabar con el tema de la demografía os coloco también un gráfico de población que hice en 2004. En él solo hay datos del siglo pasado y del presente, los más fiables por otro lado, pero evidencia una evolución que no precisa de comentarios. No consigo recordar exactamente de dónde saqué los datos. Supongo que la fuente principal sería el  Instituto Nacional de Estadística, por lo menos, de los datos referidos a las fechas más recientes.

 

 y como los últimos datos que incluí son del 2003 completo la información con la siguiente tabla demográfica obtenida de la Wikipedia 

  

          Julio, 29 de mayo de 2011

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