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Posts Tagged ‘etimología’

            Estimados lectores,

           El presente trabajo, más que el habitual “refrito” de diversos materiales cogidos de aquí y allá, representa la “destroza” sistemática de un libro, sin embargo, riguroso y técnico, que hace meses y por “culpa” de este blog recordé tener en casa acumulando polvo y al que le apliqué un unívoco y discutible criterio de “reedición blogguera local”: me limitaría a reproducir exclusivamente las páginas en las que se hiciera referencia a la palabra ‘Ludiente’ y su correspondiente topónimo. La estructura del libro, así como todas sus muchas virtudes, (su exhaustividad, metodología, su introducción geográfica-histórica, bibliografía, índice…) , queda maltrecha, por no decir hecha trizas, con semejante método “reduccionista”, una auténtica chapuza, vamos, pero no era cuestión de escanear sus 528 páginas ni de avasallar derechos de autor, en concreto, los de Natividad Nebot Calpe, vieja conocida nuestra  y apasionada estudiosa de estas comarcas, toda una autoridad en su especialidad, la dialectología. Autora de extensas monografías sobre el habla viva del Alto Mijares y del Alto Palancia, también ha publicado artículos de carácter histórico y estudios de costumbres y cultura. El libro del que os hablo fue publicado por la Diputación de Castellón en el año 1991 y mi “versión” ha quedado reducida a unas escasas 58 páginas. Hay un montón de topónimos del pueblo, convenientemente “enmarcados” para vuestra mayor comodidad [-he utilizado una “nube” roja-], y muchos de los nombres lo son de masías, y…lo siento…me gusta la etimología.

           ¡Ánimo chicos! ¡Haced clic en la foto y… a estudiar!

 

          

          Julio, 26 de octubre de 2011.

 

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          A pesar de la (tardía) irrupción de Albert (en lo sucesivo, “Doctor Nemapogon“) en la polémica generada por mi último post (-ver uno y otro comentario-) y ser plenamente consciente de la, para mí, inalcanzable cima de sabiduría y rigor científico que desprenden sus comentarios, no renuncio a colocaros el “tostón” que tenía a medio redactar cuando intervino el mencionado Doctor, no obstante, -ahora que lo releo-, su viscosa pesadez, y toda vez que necesitaba alguna excusa para colgar el documento que, más abajo, aparece. Prometo dejar el tema desde ya mismo y dedicarme a lo mío, que no es precisamente la filología. El que quiera ahorrarse la lectura del siguiente peñazo que pase directamente al final.

 

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       La desfachatez expresada en mi propio comentario al post de Los Molinos, en concreto, el titulado “Advertencia-Confesión”, y las subsiguientes réplicas provocadas, me llevan de nuevo a hablaros brevemente de dos disciplinas, que a pesar de su intrínseca dificultad, bien merecen algún comentario de éste lego en la materia. Me refiero a etimología y a toponimia.

          Espoleado por la curiosidad, añadido al acicate de recuperar algo de mi (auto-)perdido crédito, me he tomado la molestia de visitar tres bibliotecas públicas e intentar dilucidar el origen de la palabra “Granella”.

          Aún no siendo una ciencia exacta, si es que hay alguna, tras la consulta del “Diccionario Crítico Etimológico de la lengua castellana” (4 volúmenes, Gredos, 1955-57) y el “Diccionari Etimològic i complementari de la Llengua Catalana” (Curial Edicions Catalanes, 1984), ambos de Joan Coromines, máxima autoridad en romanística y lexicógrafo afamado, además del “Diccionario Etimológico Español e Hispánico” de Vicente García de Diego (Espasa-Calpe.1985), no albergo ya la más mínima duda, tras sesudo λόγος, logos (‘estudio’) sobre el étymos (‘significado verdadero’) del topónimo en cuestión: Viene del latín ‘granum’, tal y como aventuré en su día (-¡ea!-).

          Ahora bien, de ahí a colegir a vuela pluma que la masía se llama así por la abundancia de grano, hay un trecho que, si bien me resultaba pertinente para el tema que trataba en el post, quizás nunca debí haber andado. Una cosa es el origen de la palabra, su etimología, y otra muy distinta el porqué del topónimo. No confundamos los conceptos.

          Paco Gil, en otro comentario, propone el apellido Granell (también derivado de la misma palabra latina), como origen de la denominación de la masía. Tiene más sentido que mi apresurada apuesta, por ser relativamente frecuente adoptar el nombre o apodo de un morador, originario o no, como el propio de la masía y con el paso del tiempo y la evolución del habla de la zona queda fijado el topónimo en la memoria colectiva . Así…: Mas de Pardo, Los Mores (de ‘Mor’), Mas d’Elvira, Masía del Zurdo, Los Benitos, Más de Ángel, Los Vidales, Mas de Gil, Masía de Juanedo (‘Juan Edo’), etc… Me temo que jamás sabremos con seguridad el porqué de su nombre.

          Pero es que, y ahí quería llegar, los topónimos también evolucionan (o cambian radicalmente), como el habla, en el transcurso de la historia. Pongamos, por ejemplo, el topónimo ‘Las Peñas de Castellón’ (junto a la carretera al Castillo de Villamalefa, a la altura de La Granella, en el límite entre los términos municipales de Ludiente y El Castillo, otra peña que durante años se utilizó como vertedero). En el pueblo se conoce simplemente como “Las Peñas” ; tan lógico como resulta decir ‘El Castillo” en lugar de ‘El Castillo de Villamalefa’ o ‘El Puerto’ en lugar de ‘Puertomingalvo’. Sin embargo, tratándose de un topónimo menor (con pocos “testigos”, por así decir), el “apellido” acaba olvidándose en el transcurso de los años hasta desaparecer del habla común, Finalmente nos resulta incluso extraño oír el nombre “oficial”. ¡Las Peñas de Castellón!

          Citaré otros dos ejemplos. En la cartografía del Instituto Cartográfico Valenciano vemos que el ‘Mas de Patirás’ es el que conocemos nosotros como el ‘Mas de Gil’. ¿No dice Paco Gil que lo compró su bisabuelo Ramón Gil en 1856?, ¿No es cierto que, en 1909, unos topógrafos realizaban –sobre el terreno, no como Cavanilles- su trabajo, la confección de las planimetrías y altimetrías a escala 1:25.000 que servirían años después para la edición impresa del Mapa Topográfico Nacional a escala 1:50.000 del Instituto Geográfico Nacional?. En ese trabajo de campo…¿qué contestaría cualquier lugareño a la pregunta del nombre de esa masía? Pues.., el “Mas de Gil”, naturalmente.

          Independientemente de si se “oficializó” o no el nombre ‘de Gil’ en los mapas “españoles” ( en los “valencianos” se conserva el ‘de Patirás’) del IGN, basta, en nuestro caso, con que transcurran unas pocas generaciones para que el nombre antiguo se pierda en la historia, más aún al tratarse de una masía muy pequeña. ¿Es más válido utilizar entonces un nombre u otro?…

          Puede resultarnos incluso risible el nombre de ‘patirás’ (-patir…patien; como bien nos contó Paco-), pero… quién no nos asegura que más antiguamente se llamara así realmente y que gracias a los nomenclátor oficiales se haya conservado, y salvado del total olvido, el nombre “auténtico”. Al fin y al cabo, la voz, de raíz catalana, no resulta tan extraña en esa ubicación. El término municipal de Lucena del Cid (valencianoparlante) está a tiro de piedra.

          Y qué se puede decir de ‘Mingoyerbas’… Nadie en el pueblo recuerda ese nombre, pero el ICV, refiriéndose a la montaña que culmina la masía la llama ‘Cabezo de Mingoyerbas’. ¿No se habrá perdido en la evolución del habla del pueblo, de igual modo que ‘Las Peñas de Castellón’, el final del topónimo, pasando a ser ‘El Cabezo’ a secas y, por extensión, ‘Masía del Cabezo’?… Me cuesta creer que unos funcionarios se “inventen” directamente el nombre de las masías; algún sentido tendrá ese nombre.

          Bueno, y ya para acabar…No pretendo, ni mucho menos, hacer con estas palabras, una encendida defensa de la “oficialidad”, de la Administración o de la cartografía pública. Hay decenas de errores en la denominación y en la ubicación de los topónimos sólo en nuestro término municipal. Y soy el primero que prefiere utilizar siempre el topónimo que se utiliza habitualmente en el habla del pueblo si lo conozco de buena fuente (-oral, claro, porque de fuentes escritas tenemos bien poca cosa-). Pero ahí quería llegar… como ese habla y con ella casi toda la toponimia menor se va a perder irremisiblemente en el olvido en muy poco tiempo, considero que sería pertinente (-¡ánimo, investigadores!-) un buen trabajo de revisión, recuperación y catalogación de toda esa toponimia menor. Y no sólo me refiero a nombres de masías, sino también a los de los barrancos, montañas, peñas, partidas, lugares de interés, etc. Un trabajo de chinos…vaya, pero que podemos hacer (o iniciarlo al menos) entre todos utilizando este blog hasta que haya material suficiente para publicar un nomenclátor en condiciones. Propongo, y para eso necesitamos una base de la que partir, para usar como referencia, el documento que más abajo aparece, añadir los muchos topónimos que faltan y revisar los nombres de otros tantos, con una breve descripción del mismo y su localización. Por ejemplo: Paco Gil mencionó en un comentario un lugar llamado “El Raudolar”. Supongo que es una partida. ¿Dónde está?… ¿Y “Las Horcas”, o el “Camino del Rebollar”, o “La Carrascosa”, o…, por citar algunos de los muchos no recogidos por la AVL?

 

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          La Acadèmia Valenciana de la Llengua publicó en el año 2009 un tocho de varios miles de páginas que recoge unos 50.000 topónimos. Se trata del “Corpus Toponímic Valencià” (preferible la descarga en pdf). Tres son las páginas referidas a Ludiente:

Corpus Toponímic Valencià

          Para el que quiera profundizar en la metodología, uso y creación de esa obra, ahí va el siguiente enlace.

 

Julio, 24 de febrero de 2011.

 

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